Cava, Poesía y Navidad: un placer celestial
Hay gestos que se repiten cada Navidad como si fueran parte de un guion invisible: el belén, los villancicos, los turrones y, por supuesto, el brindis. Pocas imágenes están tan ligadas a las fiestas como la de una mesa familiar en la que se alzan las copas y las burbujas representan el zenit de la ocasión. El cava –como antes lo fue el champagne en la literatura europea– ha acabado por convertirse en símbolo de alegría, unión y esperanza. Y no podía faltar en la poesía, siempre atenta a esos rituales que nos definen como comunidad. Hasta mi hijo, de 12 años, que entre sus numerosas cualidades no se incluye las dotes literarias, se atreve con la metáfora “burbujas de felicidad” para bautizar al cava.
Este artículo quiere hacer un recorrido por algunas apariciones de los vinos espumosos en las obras navideñas o festivas, deteniéndose en cómo las burbujas han inspirado a poetas, villancicos y brindis rimados.
Del vino al espumoso: un largo camino literario
El vino es uno de los grandes protagonistas de la tradición poética. Desde la lírica grecolatina –con Horacio o Anacreonte cantando los placeres del vino– hasta los villancicos medievales españoles, la bebida aparece como metáfora de vida, abundancia y comunión. El refrán popular ya lo resumía: “Con pan y vino se anda el camino”.
En la literatura religiosa también encontramos el vino como símbolo de lo sagrado: el cáliz en la misa o el “vino nuevo” de las bodas de Canaán. Pero cuando a finales del siglo XVII los franceses empiezan a perfeccionar la técnica del espumoso en la Champaña, surge un nuevo protagonista: el vino burbujeante. Pronto será objeto de versos, especialmente en el siglo XIX, cuando se convierte en emblema de modernidad, lujo y celebración.
Champagne en la poesía decimonónica
El champagne tuvo una rápida acogida en la poesía europea. El francés Charles Baudelaire, en Las flores del mal (1857), lo invoca como símbolo de exceso, un rayo de luz en medio de la oscuridad:
“ Quand le Champagne à nos cerveaux / Portera son léger délire… ” (Cuando el champagne a nuestros cerebros / lleve su ligero delirio…)
La efervescencia se convierte en una imagen de lo fugaz: un placer que estalla y se apaga, como la propia existencia.
En la España de finales del siglo XIX, también el champagne hizo su entrada en los versos. Manuel Reina, poeta cordobés que tendió un puente entre el romanticismo tardío y el naciente modernismo, lo convirtió en emblema de alegría y celebración. En Andantes y alegros (1877) lo celebra con un verso rotundo que convierte la bebida en emblema de euforia y exceso:
“…Mi júbilo, la orgía; mis glorias el champagne…”
Otros autores modernistas, como el guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, también evocan las fiestas de París regadas con champagne, en una época en que esta bebida era signo de sofisticación y de contacto con lo europeo. En su obra de carácter biográfico El alma encantadora de París se menciona que Gómez Carrillo utilizó la idea del champagne como el “vino del amor”.
El cava entra en escena
Mientras tanto, en el Penedès catalán, a mediados del siglo XIX, los viticultores comenzaron a elaborar sus propios espumosos siguiendo el método champenoise. Nacía el cava, que poco a poco iría ganando terreno en las celebraciones españolas.
No es hasta el siglo XX, sin embargo, cuando el cava se asocia de manera clara a la Navidad. El marketing tuvo un papel clave: campañas de empresas como Freixenet o Codorniu convirtieron la copa de cava en el brindis imprescindible de Nochebuena o Nochevieja. Y lo que llega a la costumbre social acaba, tarde o temprano, filtrándose a la poesía popular. Es importante explicar que la D.O. cava aparece en los años ochenta del siglo pasado. Teniendo en cuenta que los cantos populares tales como los villancicos, tienen un arraigo muy antiguo, es difícil encontrar aún referencias muy popularizadas con el término cava. No obstante, en villancicos modernos en catalán empiezan a encontrarse referencias explícitas:
“I el tiet, que entre cava i cava,
canta la nadala que tu sempre cantaves”
No se trata de alta poesía, sino de coplas festivas que muestran cómo la bebida ha pasado a formar parte del imaginario navideño.
El cava en la novela moderna
Recientemente también han surgido algunos autores que, con muy buen desempeño, han sido capaces de introducir el mundo del cava dentro de la literatura prosaica.
En El silencio de las viñas (2011), Gisela Pou convierte el Penedés en escenario de una saga familiar donde la matriarca Aurora levanta un emporio espumoso entre vendimias, silencios y lealtades rotas. La novela explora la memoria de una tierra y el precio íntimo del éxito: el cava aparece como trabajo, paisaje y rito—un hilo que cose generaciones en torno a la mesa y a la bodega.
Por su parte, Les famílies del cava (2022), de Albert Bassols, ficcionaliza la rivalidad entre dos clanes cavistas del Penedés —amores cruzados, luchas de poder y empresas en declive— con el eco de la llamada “guerra del cava” de finales del siglo XX. Aquí el cava deja de ser simple burbujeo y se vuelve identidad, negocio y conflicto: una copa que refleja tensiones de mercado, legado y deseo de futuro.
Juntas, estas obras muestran cómo el espumoso catalán ha tejido un imaginario propio: del brindis doméstico a la intriga empresarial, del terroir al mito familiar. La literatura, al mirar el cava, habla en realidad de nosotros: de lo que heredamos, defendemos y celebramos.
Un brindis final
Quizá la mejor manera de cerrar este recorrido sea con una cita de George Brassens (que aunque sea francés, no se lo tendremos en cuenta):
“El mejor vino no es necesariamente el más caro, sino el que se comparte.”
La poesía, como el cava, nos recuerda que lo importante no es cuánto dura la chispa, sino que se encienda y se comparta. Desde Cavas Alsinac, os deseamos lo mejor para estos momentos tan entrañables.
Para realizar este artículo hemos empleado información de los siguientes enlaces y bibliografía:
– Baudelaire, C. (1857). Les fleurs du mal. Paris: Poulet-Malassis et de Broise. Disponible en Project Gutenberg.
– Reina, Manuel. Andantes y alegros.Ed. Enrique Ortiz Aguirre, More Than Books, 2015. DOI 10.5281/zenodo.3672035.
– Gómez Carrillo, Enrique. El alma encantadora de París. Barcelona: Editorial Maucci, 1902..
– 30 frases célebres sobre el vino. Ponte da Bodega, 21/11/2016.
– Joan C. Martín (2017) El cava. Un vino feliz y mediterráneo. Los Libros del lince.
– La historia del Champagne. Comité Champagne.
Los siguientes post de nuestro blog tratan una temática afín a este artículo:
• El cava en un mundo de contradicciones
• El cava en la Navidad de los tiempos
• El cava en el mundo de los faraones


Inglés
Francés
Catalán
Alemán
Portugués, Brasil
Responder